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	<title>Editorial &#8211; El Bien Común</title>
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		<title>¿Es la violencia que simula la política o es la política que simula la violencia?</title>
		<link>https://el-biencomun.net/2021/03/es-la-violencia-que-simula-la-politica-o-es-la-politica-que-simula-la-violencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rafael]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Mar 2021 02:30:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; Son múltiples los hechos que han generado las protestas sociales originadas en injusticias, abusos y privilegios de unos pocos contra las mayorías. La comprensión de este fenómeno no podrá estar ausente en la próxima cita de los constituyentes ni en la reflexión de cada uno.  Sin embargo, se ha pretendido encontrar para algunos en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Son múltiples los hechos que han generado las protestas sociales originadas en injusticias, abusos y privilegios de unos pocos contra las mayorías. La comprensión de este fenómeno no podrá estar ausente en la próxima cita de los constituyentes ni en la reflexión de cada uno.  Sin embargo, se ha pretendido encontrar para algunos en la normalización de la violencia un método de cambio social y en otros se trataría de la única respuesta al sistema político económico.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Es razonable el surgimiento y la continuación de la violencia en La Araucanía y plaza Italia?  ¿Es Chile un país violento? Cuáles son las armas de la violencia que la hacen perdurar aunque parezca que ni florecen sus objetivos ni se marchitan sus prácticas? ¿Qué imita o simula la violencia: se trata de una semejanza perdida, o de un fingimiento o de una mera representación?.</p>
<p style="text-align: justify;">1.- Simular es asemejarse a otro:¿tolerancia sin crítica?</p>
<p style="text-align: justify;">La expresión de la violencia documentada abundantemente desde el 18 de octubre y en los últimos hechos, sin duda que expresa algo de nosotros, quizá algo extraviado que se asemeja al lado gris de cada uno, de lo contrario no se entendería que se opina críticamente, pero se tolera, también por la ineficacia de la ley. Las encuestas no revelan por donde atraviesa la línea entre la crítica y la tolerancia de la violencia. Lo que es claro es que la «crítica a la violencia» no se distingue de la tolerancia permisiva &#8211; como en otros tiempos- y por tanto estamos ante una incapacidad de aprender de los errores. Una tolerancia sin crítica real vuelve infecunda las leyes, la educación y la misma convivencia.</p>
<p style="text-align: justify;">2.- Quien se apropia de la violencia&#8230;¿de qué se apropia?</p>
<p style="text-align: justify;">Los ritos de la violencia han desfilado sobre un escenario reiterado poniendo de rodillas a sectores enteros de la población, barrios completos, destruido empresas y trabajos, y sobre todo han sumido en el miedo a tanta población. La explicación de que se trata de grupos anárquicos, lumpen, narcos, etc. es insuficiente, no solo porque no explica la génesis, sino porque no deja ver el contagio que han generado y que va más allá de las subculturas.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizá lo más triste aún no lo vemos y es que acabada la orgía, tantos seguiremos mirándonos y comprendiéndonos a través de la violencia como método. El que solo mira también asiente.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta ahora no tenemos huellas de una identificación en que se asuma conscientemente este fenómeno. No se podría hablar tampoco de ideologías que quieran adoptar este «nuevo descubrimiento», aunque hayan intentado un discutible interés electoral de apropiarse&#8230;como si fuese posible apropiarse de una simulación, de un fingimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">3.- La violencia como sociedad del espectáculo.</p>
<p style="text-align: justify;">Representación es algo que no se es, pero se justifica a sí mismo como sustituto de lo que está ausente, de la política ausente, por ejemplo. ¿Cómo se explica esta paradoja que esta destrucción encuentre su épica en una justicia denegada? Quizá la violencia ha llenado un espacio para el cual no teníamos respuesta, una política ausente ha encontrado un sustituto. Y la explicación no ha venido de los vándalos, sino del mundo de la política.  Es una cosa nueva con la que nos topamos, el espacio vacío de una presencia cultural y política ha sido llenado de improviso por una violencia desatada, que no podía avergonzarnos porque la responsabilidad de la ausencia de la política es muy vasta, los ausentes somos tantos, y el usurpador nos ha encontrado incómodos pero nos ha llenado un vacío. Finalmente descubrimos nuestras culpas, y le dimos la bienvenida &#8211; incluso en el congreso- al nuevo huésped.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora estamos entrampados en una política que simula la violencia, los desacuerdos, que exacerban los conflictos&#8230;La política ha simulado llenar un espacio con la violencia &#8230;como un padre alcohólico, que no pudiendo cumplir con sus hijos golpea a su mujer!</p>
<p style="text-align: justify;">Un testimonio que desarma</p>
<p style="text-align: justify;">Algunas madres impotentes acompañan a sus jóvenes hijos a las plazas de las urbes donde éstos bajan al rito de todos los viernes -sin compartir sus prácticas, no los sueltan- son un testigo elocuente de la esperanza que desafía la irracionalidad de la violencia. El Estado no ha sabido «resistir» a la violencia, esas madres sí!! Saben lo que son las lacrimógenas y el temor de perder un hijo, algo más grande que el miedo y la impotencia las tiene en pie. Por otro lado, tímidamente, en vísperas de una Constituyente, ciertas personalidades pierden el temor al diálogo y a ponerse preguntas&#8230; saliendo del complejo de simular que dialogamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizá por qué cedimos a tomar en serio la realidad&#8230;lo contrario de estas madres resilientes cuya esperanza desafía cualquier simulación de la política que no sea un afecto radical por sus hijos, por los jóvenes. Quizá esta humilde forma de amar la realidad sea un inicio para la política.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Qué pasa cuando al Estado no le alcanza y al mercado no le interesa?</title>
		<link>https://el-biencomun.net/2020/10/que-pasa-cuando-al-estado-no-le-alcanza-y-al-mercado-no-le-interesa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rafael]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2020 13:30:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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					<description><![CDATA[El inicio de una nueva constitución, con el plebiscito en primavera, es una apuesta a retomar el diálogo y las diferencias, identificando preguntas y desafíos por sobre el atajo de la violencia, los slogans y el voluntarismo. 1.-Indignación y ausencia de preguntas. El riesgo de reducir el estallido social a un sentimiento de indignación, a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><em>El inicio de una nueva constitución, con el plebiscito en primavera, es una apuesta a retomar el diálogo y las diferencias, identificando preguntas y desafíos por sobre el atajo de la violencia, los slogans y el voluntarismo.</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">1.-Indignación y ausencia de preguntas.</p>
<p style="text-align: justify;">El riesgo de reducir el estallido social a un sentimiento de indignación, a slogans e ideologías sin recoger las preguntas que han originado el 18/10, sería encasillar el trabajo de una nueva constitución en un rito donde no acontezca nada nuevo.</p>
<p style="text-align: justify;">En realidad, meditar sobre una constitución es una ocasión de crítica, como capacidad de examinarlo todo y quedarse con lo sustantivo de lo que se ha creado en estos años y de recoger las diferencias que han sido ignoradas por el sistema político; y, por otro lado, de traducir el ímpetu de las demandas sociales en un nuevo afecto por la res pública. Una posición crítica que madure las preguntas en nuevos espacios de convivencia que alojen las diferencias es la oportunidad de reconquistar un bien común para el país, por sobre cualquier status quo.</p>
<p style="text-align: justify;">2.- ¿Pensar desde el Estado?</p>
<p style="text-align: justify;">La Constitución como una casa para todos, surge de la chispa del deseo de construir espacios de humanidad nueva que alberguen las diferencias y no las excluyan. El deseo es lo más constitutivo de la persona y es el único dique real al poder. Construir “una casa más habitable para el hombre” (Giussani 1987) sirve al ímpetu genuinamente humano por sobre cualquier deductivismo que “piensa desde el Estado” sin caer en la cuenta que lo que está en juego es proteger el ámbito de la persona, sea en su expresión pública, individual o colectiva.</p>
<p style="text-align: justify;">La ilusión de sustituir al Estado “pensando desde el Estado” puede volverse una trampa en que ceder el protagonismo de la persona y la sociedad civil. Ante la emergencia de los derechos sociales insatisfechos, una nueva constitución debe reparar en un nuevo concepto de Estado y en que éste no es el único sujeto de la respuesta a las demandas de una sociedad cada vez más plural.</p>
<p style="text-align: justify;">3.- ¿Cómo es posible un Estado Solidario sin un Estado Subsidiario?</p>
<p style="text-align: justify;">Los gurús contra la subsidiariedad han visto aquí un enclave del autoritarismo, en cambio que corregir, profundizar y desarrollar un Estado al servicio de las personas y las comunidades. Allí donde falte Estado, como exigencia social, no puede seguir ausente, pero esto será posible &#8211; más allá de cualquier voluntarismo moralista- si se cuenta con la libertad de las personas y sus comunidades. La novedad de una potencial “cultura del COVID” ha sido la red alianza público privada de hospitales y clínicas. El estado puede hacer mucho más cuando hay prioridades claras y cuando genera iniciativas en que cuenta con los privados y se aprende desde estas experiencias. Un estado que aprende de la sociedad civil, no que impone o inventa contra la libertad, será un Estado y una política que conquiste la pluralidad incesante de un país. Lo contrario no es totalitario, sino imposible.</p>
<p style="text-align: justify;">La provisión de un servicio que responda a un derecho social como la salud, la educación y las pensiones &#8211; entre otros- es público, independiente de quien lo provea y, por tanto, debe convocar los aportes que se requieran a fin que se asegure su calidad y contribuya a una mayor justicia social. Y el Estado debe regular, fiscalizar y ser garantes de probidad (¡es tan indeseable la ineficiencia y la corrupción del Estado como la de los privados!)</p>
<p style="text-align: justify;">El Estado solidario es deseable y posible concebido a la vez como estado subsidiario, no solo porque se pierde la solidaridad si la impone desde arriba sin el concurso de las personas y las comunidades, sino porque no le alcanzan los recursos. “Más sociedad le hace bien al Estado” decía L. Giussani, no porque omite al Estado, sino porque favorece una concepción renovada de pueblo como un lugar en que nadie queda afuera de demandar y contribuir.</p>
<p style="text-align: justify;">4.- La primacía de la política.</p>
<p style="text-align: justify;">Una nueva constitución debe consolidar el valor de la política por sobre los poderes fácticos. La alegría de contribuir a las sucesivas perfecciones de la polis es el test de las democracias maduras. El papa Ratzinger decía: un estado fuerte y ágil, es decir que impida abusos a los más desprotegidos, que regule el poder de los mercados y que sea garante de la democracia, respetando a todas las minorías. Pero ¿cuál es el poder más fuerte? El del mismo Estado. El clientelismo, la ineficiencia y la corrupción son la expresión ante todo de un status quo del cual a menudo las élites no liberan al Estado.</p>
<p style="text-align: justify;">La primacía de la política es clave y urgente, especialmente es un periodo en que se “piensa desde el estado” erosionando una cultura de la responsabilidad. Es urgente un fortalecimiento cultural e institucional de la política que esté al servicio del pueblo. La primacía de la política por sobre la economía, los grupos de poder y el cartel de la violencia es la mayor urgencia de bien común. “Y esto es más que tolerancia, porque muchas veces “tolerar” se traduce en dejarnos existir mutuamente, sin “molestarnos” (Plebiscito: una oportunidad de protagonismo y diálogo. C L)</p>
<p style="text-align: justify;">Una nueva constitución es también una ocasión de renovación de la política, para salir de los espacios de confort y entrar en un diálogo que fortalezca la democracia ante toda forma de abuso y de violencia. La renovación de la política se medirá con la recuperación de las plazas y las calles para que las personas transiten libremente y con seguridad, para que las pymes puedan vivir con dignidad, y para que tantos derechos sociales no sean postergados por abusos de privados o por la ineficiencia del Estado. La recuperación del orden público y el cuidado del bien común son las tareas esenciales del Estado, pero serán un mito sin el apoyo de la sociedad civil.</p>
<p style="text-align: justify;">En esto se juega hoy día la renovación de la política y, por tanto, una nueva constitución.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Cuando al Estado no le alcanza y al mercado no le interesa &#8211; ambas cosas posibles en las cuales algunos no quieren pensar- es el tiempo de la persona!</p>
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		<title>Solidaridad y esperanza</title>
		<link>https://el-biencomun.net/2020/09/solidaridad-y-esperanza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rafael]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Sep 2020 15:10:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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					<description><![CDATA[«Quiero Irme de Chile y no volver»&#8230;esta ha sido la provocación que más me ha impresionado en el 2019 y que recibí de una decena de jóvenes de 16/17 años en vísperas del estallido social. Me quedé con esos rostros y sus preguntas inexpresadas ante el temor de no encontrar espacio para ellas en su [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">«Quiero Irme de Chile y no volver»&#8230;esta ha sido la provocación que más me ha impresionado en el 2019 y que recibí de una decena de jóvenes de 16/17 años en vísperas del estallido social.</p>
<p style="text-align: justify;">Me quedé con esos rostros y sus preguntas inexpresadas ante el temor de no encontrar espacio para ellas en su propio país, y, por otro lado, “custodio” como tarea su desprecio a lo que han recibido.  El Meeting de Rimini ha subrayado estos días que la peor pandemia es la desesperanza de los jóvenes en los adultos. ¿Cómo aprender de sus temores y acompañarlos en sus preguntas?</p>
<p style="text-align: justify;">1- el temor: ¿evasión o crítica?</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos asistido mudos a la amplificación de los miedos en desconfianzas hasta llegar a la violencia como método de protesta y de gestión de expectativas. Desde los medios de comunicación hasta la escuela y la política &#8230;el ADN de la novedad ha sido dominada por un itinerario funesto: pasar de la indignación, la desconfianza a la violencia, saltándose la crítica como expresión de un verdadero liderazgo. Hace noticia solo el límite del otro, institución pública o privada, sin reparar en el valor de la crítica que es lo que fortalece al sujeto que la genera y que colabora a un contexto de positividad.  La crítica y el diálogo como la experiencia de «examinarlo todo y quedarse con lo bueno» está radicalmente ausente.  Sin el recurso de la crítica, la violencia y la desconfianza no alcanza a interrogar el temor de las personas.  Recientemente un joven de 14 años después de hacer una apología del suicidio se corta los brazos en redes sociales, y los ejemplos de violencia se multiplican en nuestra presencia y ante un «Estado anómico».  El columnista del domingo que descalifica la autoridad hasta la saciedad en realidad evade la crítica y evita las preguntas que nacen desde el temor especialmente en tantos jóvenes.</p>
<p style="text-align: justify;">J. Pablo II contracorriente decía «También es madurez el temor&#8230;y el temor es el comienzo de la sabiduría&#8230;ya no es un impulso de evasión».   El temor como una grieta por el cual mirar y por el cual aprender&#8230;ya no es «evasión».</p>
<p style="text-align: justify;">La experiencia del temor en agosto, el mes de la solidaridad, se vuelve una ocasión de mirar y aprender del camino de otros que no han apostado sus temores a la desconfianza y la violencia.</p>
<p style="text-align: justify;">2.- ¿De dónde nace el ímpetu de la solidaridad?</p>
<p style="text-align: justify;">Nace del temor y la belleza.  Del temor como rendija por el cual mirar el propio deseo insobornable de justicia y de ver algo bello que deseo compartir y extender más allá de mis muros.  Temor y belleza caminan juntos como motor de la solidaridad, también en los santos y en los profanos&#8230;por eso el paternalismo del Estado o la filantropía no pueden sustituir al hombre común, a la iniciativa solidaria de unos pocos que mueven las cercas de su autoconfinamiento.   ¿Cómo es posible que en las experiencias más vulnerables puedan acontecer ríos de solidaridad?</p>
<p style="text-align: justify;">El mes de agosto que recuerda al P. Hurtado representa al hombre común que busca en sus entrañas responder al dolor del otro haciéndose eco de su necesidad, dos dolores son más que una panza llena&#8230;compartiendo la propia experiencia hecha de temor y belleza &#8230;como una monja que se confina  en una cárcel de mujeres para vivir con ellas el encierro del COVID, o el ímpetu de tantos centros de padres y comunitarios que han creado cientos de ollas comunes y comedores populares, colectas, donaciones silenciosas de emprendedores y trabajadores, un Monasterio famosos por sus mermeladas que las regalan a múltiples comedores populares desde el Monte a Puente Alto.</p>
<p style="text-align: justify;">La agenda pública está dominada por dimensiones de políticas públicas que comprometen al Estado y a los equilibrios fiscales que son fundamentales para la reactivación responsable de este país; sin embargo, la pregunta y el testimonio de un ímpetu misionero de solidaridad de santos y profanos, es decir, del hombre común activo, sostiene no tanto la  arquitectura sino los  ladrillos de una nueva política silenciosa que hará que esas jóvenes que quieren abandonar su país descubran un gusto nuevo por el lugar que habitan, que quienes no quieran votar en el plebiscito lo piensen mejor, que quienes van detrás de su propio interés puedan descubrir su temor y belleza como el activo más duradero de una sociedad civil, más duradero que el poder.</p>
<p>Las astillas del temor y la belleza que nos atraviesan son el insumo predilecto de la esperanza que vive como ímpetu inclaudicable de una solidaridad que no se agota ni excluye a nadie, y que tampoco se deja reducir a ninguna ideología.</p>
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		<title>La buena tierra y la intolerancia del otro&#8230;y dos ex reclusas</title>
		<link>https://el-biencomun.net/2020/08/la-buena-tierra-y-la-intolerancia-del-otro-y-dos-ex-reclusas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rafael]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Aug 2020 14:21:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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					<description><![CDATA[1.- ¿de donde nace hoy día una radical intolerancia hacia el otro? Desde hace meses hemos transitado de la descalificación de la ideas, de la enemistad cívica radical a la insoportabilidad del otro.  Como pasamos de la desconfianza y de la destitución de las ideas de los demás a fortalecer nuestras propias convicciones en el [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">1.- ¿de donde nace hoy día una radical intolerancia hacia el otro?</p>
<p style="text-align: justify;">Desde hace meses hemos transitado de la descalificación de la ideas, de la enemistad cívica radical a la insoportabilidad del otro.  Como pasamos de la desconfianza y de la destitución de las ideas de los demás a fortalecer nuestras propias convicciones en el recurso de la agresión verbal hasta incluso la violencia?</p>
<p style="text-align: justify;">El acuerdo por una expansión fiscal de 12 mil millones de dólares, así como el 10% del traspaso de los fondos AFP , la integración del sistema se salud público privado por el Covid. Por qué no se traducen en nuevos espacio de diálogo y de encuentro?</p>
<p style="text-align: justify;">2- la alerta del «simplismo»</p>
<p style="text-align: justify;">El «simplismo» como signo de decadencia cultural y política ha sido reclamado por diversos intelectuales ( Peña, Warken, etc) como una inclinación a saltar los problemas reales de la población en búsqueda de retornos inmediatos que carecerían de consistencia para una política que aspire al bien común.</p>
<p style="text-align: justify;">Simplismo o populismo, cultura del atajo que hacen recordar los tiempos en que para algún político «el problema de la UF se resolvía en 5 minutos»; por otro lado, el abuso de las funas, las amenazas dirigidas cada vez más abiertamente al que no piensa como tú, e incluso ciertos actos de «anarco terrorismo», están mostrando que la teoría del simplismo no es suficiente para entender una cultura política q busca destronar al otro para afirmarse a sí misma.</p>
<p style="text-align: justify;">Puede una democracia convivir con crecientes espacios beligerante en qué se amenace constantemente el orden público y el bien común?</p>
<p style="text-align: justify;">3.- La «buena tierra» v/s el simplismo.</p>
<p style="text-align: justify;">La «buena tierra» de Pearl Buck vuelve como promesa en tiempos de sequía cultural. Cómo transformar la oligarquía cultural y política -se pregunta un destacado político-para responder a las necesidades de los más vulnerables sin clientilizarlos?</p>
<p style="text-align: justify;">Imposible no conmoverse con el testimonio de quien parte de la conciencia de la «buena tierra heredada», recibida de otros, incluso en las circunstancias más contradictorias como dos ex reclusas que saliendo de la cárcel deciden ir a vivir juntas para evitar volver a los espacios contaminados que las han hecho delinquir.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces a qué lugar pertenecen ellas, el populismo y nosotros?</p>
<p style="text-align: justify;">La «buena tierra» es el antídoto contra el poder y hacia cualquier status quo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es en la sencillez del reconocimiento de los vínculos de un pueblo y de quien ha sembrado en nosotros que se pueda vencer esta inclinación al deprecio de las ideas del otro, que se pueda afrontar con energía está intolerancia radical hacia el otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Si la buena tierra se ha erosionado totalmente no queda más que la amargura, la ideología y la violencia.</p>
<p style="text-align: justify;">La «buena tierra» para estas dos ex reclusas está en ese nuevo inicio, con su poesía y su rudeza, como un oasis que espera ser descubierto para dilatarse a través de su libertad: han decidido vivir juntas, empezar una nueva casa pidiendo todo lo q no tienen a sus amigos de estos años&#8230;superando la desconfianza más radical que es no pedir, y generando nuevos vínculos, creando otro contexto y desafiando tb los sueños de otros que las vieron crecer.</p>
<p style="text-align: justify;">La fuerza de los nuevos vínculos entre los más pobres así como entre el personal médico y sus enfermos ante el COVID &#8211; otra forma de pobreza- está generando una nueva tierra que no vemos&#8230;pero está ahí.</p>
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		<title>El político y los nuevos leprosos</title>
		<link>https://el-biencomun.net/2020/06/el-politico-y-los-nuevos-leprosos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rafael]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2020 04:18:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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					<description><![CDATA[La conversión de Saturno Nunca como en esta pandemia habíamos vivido la experiencia del límite de las instituciones sanitarias agravadas por los problemas de hacinamiento y pobreza en los sectores más vulnerables&#8230;con los cuales convivimos, pero que no vemos.  ¿O es solo un ministro que no las ve? La pobreza y el hambre se levantan [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">La conversión de Saturno</span></p>
<p style="text-align: justify;">Nunca como en esta pandemia habíamos vivido la experiencia del límite de las instituciones sanitarias agravadas por los problemas de hacinamiento y pobreza en los sectores más vulnerables&#8230;con los cuales convivimos, pero que no vemos.  ¿O es solo un ministro que no las ve?</p>
<p style="text-align: justify;">La pobreza y el hambre se levantan también cual “Saturno que devora a sus hijos”.   La insistencia de oponer la salud a la economía &#8211; confinamiento vs recesión- nos está haciendo ver que la vida es una sola, y que o todo colabora a su bien, o cualquier imprevisto destrona nuestro mito de turno.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos nos contagiamos con Saturno cuando ignoramos la miseria.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">¿Quién es el político en la pandemia?</span></p>
<p style="text-align: justify;">La “irrelevancia de la política” ante los gritos y ritos de violencia en el estallido social de octubre había puesto una nueva provocación: que la política emerja de su anonimato no como hienas que administran los destrozos, sino como una presencia unitaria más allá de sus diferencias, cómo ímpetu irrefrenable de construir una “casa más habitable para el hombre” que tiene tantos desafíos: “Todos los meses me toca la peregrinación de las farmacias en que consumo gran parte de mi sueldo” comentaba una directora de colegio, Y ayudaba a conseguir medicamentos para otras personas.</p>
<p style="text-align: justify;">Y hoy día cuantos gestos solidarios de fundaciones o iniciativas sociales que arman colectas de alimentos, dinero y ollas comunes que no temen “tocar la mano del necesitado” (Papa Francisco) y que se ponen sin complejos al lado de lo que realiza el Estado y las municipalidades.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Por qué estas iniciativas no sufren el complejo de lo microscópico?  ¿Y por qué la mayoría de nuestros políticos sienten el complejo de llegar a un acuerdo social entre ellos?</p>
<p style="text-align: justify;">Así como esa mujer es insustituible en su familia, así el político es insustituible para el Estado.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;">“Este turno muere , pero no se rinde”</span></p>
<p style="text-align: justify;">El estallido social dejó una lección no suficientemente aprendida: que la tecnocracia no reemplaza a la política&#8230;que un ejército de solucionadores de problemas donde nadie es parte del problema corre el riesgo &#8211; cómo decía Chesterton- de “sabios” no solo “que no encuentran la respuesta, sino que ni siquiera ven el enigma”.</p>
<p style="text-align: justify;">Así como la política se encogió ante la tecnocracia, hoy lo hace ante la burocracia, la eficiente administración de generar fórmulas simplistas &#8211; desde el hombre de la calle, alcaldes, hasta el legislador como dice Carlos Peña (Rector de la Universidad Diego Portales, Stgo. de Chile)  &#8211; en cambio que seguir liderazgos que buscan reconstruir la política sin eliminar al adversario y generando nuevos equipos de trabajo: en la Posta Central de Santiago hay un letrero en la zona crítica: “este turno muere pero no se rinde”&#8230;.la nobleza de la política es esta, seguir el impulso humano para que la vida afronte sus desafíos: salud, económicos, empleo.  Por eso que la autoridad de turno no puede ser un pretexto para restarse!</p>
<p style="text-align: justify;">Los “nuevos leprosos” que no vemos son aquellos contagiados por construir el lugar donde están, contagiados con el ímpetu de los enfermos que quieren sanar, contagiados con la sed del hambriento que quiere vivir dignamente.  Ellos no se acomplejan por las grandes fórmulas, por los grandes acuerdos (cambiar el modelo, estatizar, fijar precios)  Estos nuevos leprosos seguirán ayudando en cualquier “callejón sin salida” y apostarán a que hay alguien con el cual encontrarse y que va delante de nosotros.</p>
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		<title>Imaginación responsable: el contraataque de David</title>
		<link>https://el-biencomun.net/2020/05/imaginacion-responsable-el-contraataque-de-david/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rafael]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 May 2020 13:19:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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					<description><![CDATA[Quizá en qué estaba pensando Alain Turaine (95 años) cuando ha declarado hace unos días que nunca como ahora se ha visto un “vacío de imaginación responsable” ¿Quién podría sentirse fuera de esta magnífica interpelación? ¿Atender políticas públicas “imaginativas“ es una contradicción? Y, ¿la sociedad civil tendría que confinarse ante tamaña provocación? Del miedo a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Quizá en qué estaba pensando Alain Turaine (95 años) cuando ha declarado hace unos días que nunca como ahora se ha visto un “vacío de imaginación responsable” ¿Quién podría sentirse fuera de esta magnífica interpelación? ¿Atender políticas públicas “imaginativas“ es una contradicción? Y, ¿la sociedad civil tendría que confinarse ante tamaña provocación?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: 14pt;">Del miedo a las instituciones:</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">La condición de la pandemia se ha vuelto una oportunidad única de escarbar en nuestros prejuicios y miedos ¿Qué hay “para mi” en algo que amenaza nuestra vida, nuestro bienestar en forma tan radical? Y ¿Qué urgencia, por otro lado, de la autoridad civil, tan desprestigiada últimamente? El hombre se comprende menos a sí mismo sin sus instituciones.</p>
<ul style="list-style-type: disc;">
<li style="text-align: justify;">La primera forma de defenderse ha sido refugiarse en la propia casa, en la comuna, en los espacios propios y aprender y reflexionar sobre este misterioso enemigo imprevisto que toca a tu puerta sin que necesariamente lo escuches.</li>
<li style="text-align: justify;">Sin embargo, los datos de muertos, infectados y recuperados de todos los días está remeciendo la inercia en la cual nos hemos instalado ¿Cómo moverse en la propia casa, ante el teletrabajo que llegó de improviso? ¿Cómo cuidar a los más adultos? Y ¿Cómo las empresas, universidades y escuelas salvarán el trabajo de su personal sin destruir el servicio que prestan? Y claro, no solo por una ecuación económica, sino por defender un modo de hacer y enseñar a hacer las cosas, casi por cuidar la semilla de una tradición y un estilo.</li>
<li style="text-align: justify;">Quizá en qué estaba pensando el Papa cuando hace un Vía Crucis que pone en el centro de la plaza de san Pedro a un “nuevo crucificado”, la vida tan dramática de los reos de una cárcel de Padua, en una plaza vacía y distante, y sin embrago, emerge la cercanía de lo humano que enciende nuestra imaginación hasta ensimismarnos con aquellos hombres encerrados con historias tan increíbles. Hombres confinados desde hace décadas por el virus del mal, del delito&#8230;y de improviso tan cercanos. Hombres encerrados con historias libres.</li>
<li style="text-align: justify;">Quizá en que estarán pensando los gobernantes y políticos porque no habrá expansión fiscal suficiente que permita al Estado que pueda prescindir de la iniciativa de las personas. Mientras los alcaldes piden la cuarentena hay otros que piden salir de ella. No se había visto nunca tantas autoridades públicas buscando el juicio de los expertos, y por otro lado no se habían visto tantos expertos indagando en lo que pasa, aprendiendo de lo sucedido para responder a tantas genuinas preguntas. Es que las fórmulas y las ideologías han evidenciado del minuto uno que esta vez no funcionarían y que, por otro lado, la autoridad es un bien inapreciable. ¿Quién habría dicho en el Chile de algunos meses atrás?</li>
<li style="text-align: justify;">El sacrificio de lo humano conmueve y corrige, ya no se trata de cuidar la vida en sí, sino cuidar la vida de hombres con sus rostros y sus nombres provengan de Ecuador o de China, con sus historias de hombres libres como David que se defiende de Goliat, no para aplastarlo sino para salvar su vida y construir un pueblo. No es para aplastar a otros lo que mueve la polis, ni vence una fórmula contra el gigante del virus que lo invade todo, sino una colaboración impensada ya no de una honda que dispara piedras, sino la de una imaginación responsable cuyo duelo comienza por aceptar que eres como David&#8230;pequeño e impreparado, como tanto personal sanitario que anónimamente sirve a un pueblo. Pequeño e impreparado, como la cooperativa Giotto que genera trabajo desde hace 30 años en la cárcel de Padua. Este es el contraataque de David, amar y cuidar aquellos que te han sido dados &#8211; enfermos, presos, tu familia- ésta es nuestra contribución a la sociedad civil y al Estado. No necesitamos sustituir a la autoridad, sino cuidar lo que nos ha sido dado.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>¡Increíble, pero sucede!</title>
		<link>https://el-biencomun.net/2020/04/increible-pero-sucede/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rafael]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Apr 2020 14:46:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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					<description><![CDATA[Estamos en semana Santa, la que será distinta a la de años anteriores, por la pandemia, la prohibición de celebraciones, la imposibilidad de verse, etc: por todo aquello que se escribe y se dice. Estamos más forzados – si es que así se puede decir – a enfrentar el núcleo de la pregunta y a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Estamos en semana Santa, la que será distinta a la de años anteriores, por la pandemia, la prohibición de celebraciones, la imposibilidad de verse, etc: por todo aquello que se escribe y se dice. Estamos más forzados – si es que así se puede decir – a enfrentar el núcleo de la pregunta y a decidir. ¿Creemos en Jesucristo, hijo de Dios, muerto y resucitado para salvar a la humanidad, liberándola del pecado y de su más tremenda consecuencia, la muerte? Y, si la respuesta es sí ¿por qué creemos?</p>
<p style="text-align: justify;">Soren Kierkegaard, filósofo y teólogo (protestante) danés, quien vivió durante la primera mitad del 1800, afirma: “Que el cristianismo te haya sido anunciado significa que debes tomar una posición frente a Cristo. Él, o el hecho de que Él exista, o el hecho de que haya existido, es la decisión de toda la existencia”. Y Fedor Dostoevskij dice: “¿Un hombre culto, un europeo de nuestros días puede creer, realmente creer, en la divinidad del hijo de Dios, Jesucristo?”. Las religiones, todas, anuncian milagros, y también alguna resurrección por acá o por allá. Sin embargo, ninguna afirma que Dios se hizo hombre, que murió porque compartió el destino del hombre. Él resucitó porque es Dios y está misteriosamente presente hoy en la unidad de aquellos que lo siguen. “Si Cristo no resucitó la fe de ustedes es en vano”, dice san Paolo (1Cor 15,14).</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces la celebración de la Pascua cristiana no es solamente el grande y emocionante rito que narra una dramática historia humana documentada por algunos, con un valor simbólicamente positivo de confianza en la vida para la mayoría. No es solamente historia y tradición occidental. Es certeza de un presente vivo en la existencia de hombres y mujeres a quienes el nombre de Cristo cambió sus vidas. Gilbert Keith Chesterton observaba que una no pequeña razón para creer en la resurrección de Cristo es que sus secuaces fueron asesinados por dar testimonio de ella. Nosotros todavía podemos reconocer que hay quienes son asesinados por esto.</p>
<p style="text-align: justify;">Luego están aquellos que viven por esto, de la pregunta y de la experiencia de eternidad. En tiempos duros de pandemia, el sufrimiento que se transforma en pregunta, la decisión de muchos, cristianos y no cristianos, hasta ponerse en riesgo a sí mismos, afirman y buscan un bien duradero, sin el cual el mundo sería absurdo. “Toda la vida pide la eternidad”, dice Povera voce, la primera canción de Comunión y liberación.</p>
<p style="text-align: justify;">La resurrección de Cristo ha introducido en el mundo la eternidad y nos ha confiado su “propagación” y la esperanza a los hombres que se reúnen para seguirlo y verificar su promesa, combatiendo contra la distancia y la dispersión. ¡Increíble, pero sucede!</p>
<p style="text-align: right;"><strong>CDO Chile</strong></p>
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		<title>Los jóvenes, el ideal y el 68</title>
		<link>https://el-biencomun.net/2018/04/los-jovenes-el-ideal-y-el-68/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rafael]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Apr 2018 20:30:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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					<description><![CDATA[«Todas las filosofías y la política ha tenido su campo de acción ideal y de promesas en la juventud».   Esta afirmación de Luigi Giussani en febrero del 1995 en su libro «Los Jóvenes y el ideal» no deja de perder actualidad, aunque el rostro del poder haya cambiado desde aquel entonces, y hoy se documente [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">«Todas las filosofías y la política ha tenido su campo de acción ideal y de promesas en la juventud».   Esta afirmación de Luigi Giussani en febrero del 1995 en su libro «<em>Los Jóvenes y el ideal</em>» no deja de perder actualidad, aunque el rostro del poder haya cambiado desde aquel entonces, y hoy se documente mas bien en los social media, la moda y últimamente en nuestro país en una «cultura» de la gratuidad en educación y otros ámbitos en que se roza la ausencia de todo compromiso personal y además, como si fuera posible construir la sociedad bajo las promesas del Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">La tesis de este libro, que la reducción de las necesidades de los jóvenes por la ideología y la tecnocracia, los empuja a la evasión y a la superación de cualquier límite establecido como una «tierra prometida», y por otro lado «el nihilismo implícito en tanta parte de la protesta juvenil contra las instituciones es el resultado natural de la defensa de las instituciones del status quo como las únicas posible». (A. MacIntyre) sugiere que no hay atajos a la hora de pensar y construir el bien común.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Es una extraña paradoja en América Látina, que sea precisamente desde el Estado que se generen nuevas versiones de populismo, a menudo acompañadas de prácticas antidemocráticas, corrupción e ineficiencia que tiendan a asfixiar a la persona y su expresividad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">¿Por qué no se sale de este circulo vicioso, entre quienes detentan el poder y el irrealismo de sus promesas, en un contexto de conflicto y ausencia real de dialogo -especialmente- con los jóvenes?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">El populismo en América Latina es un fenómeno a desentrañar; a menudo arranca de una urgencia de desarrollo, de una prisa de la inteligencia de las élites por resolver problemas sociales endémicos, sin embargo, generan liderazgos simbólicos sin un contexto real, sin un sujeto que sostenga la propuesta de sociedad civil.   Estos años han enseñado que las demandas sociales -que nacen del deseo humano de plenitud- no son canjeables ante el poder del Estado o del mercado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">¿Quién podrá ofrecer a nuestros jóvenes &#8211; se pregunta Julian Carron- una contribución real en una situación tan invasiva?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">Sabemos que no se puede envasar la libertad ni la dignidad con promesas, aun con la mejor de las intenciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">El experimento político de Venezuela documenta que plagiar las necesidades del pueblo por un Estado iluminado y prepotente genera gravísimas injusticias y un inenarrable dolor del pueblo, a la vez que una sed indomable de creatividad y colaboración en su población civil.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">«Hombres que no se rinden» dice Carron, y lo documenta citando a Ernesto Sábato «Me Han criticado siempre mi necesidad de absoluto&#8230;esta necesidad atraviesa como un cauce mi vida, mejor, como una nostalgia de algo que no habría nunca alcanzado&#8230;yo no he podido aplacar jamás mi nostalgia, domesticarla diciéndome que aquella armonía habría existido en mi infancia; lo habría querido, pero no ha sido así».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">El ímpetu y las semillas de la revolución cultural del &#8217;68 -lo sabemos ahora- no estaban en la urgencia de las respuestas de un Estado igualitarista y benefactor, sino en la maduración de un sujeto que pudiera afrontar la vorágine de una «sociedad líquida».</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;">¿Quién resiste el ataque del poder? ¡El 68 seguramente no! terminó «licuado».   La ilusión de Maduro y de todas las dictaduras de empaquetar la dignidad y la libertad resiste hasta que hombres que viven a la altura de su deseo se descubren con otros en una dimensión comunitaria en que el ideal por el cual viven es más original y sugestivo que la opresión.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Violencia, protestas y bien común</title>
		<link>https://el-biencomun.net/2016/06/violencia-protestas-y-bien-comun/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rafael]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Jun 2016 11:43:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Quiénes son estas personas que destruyeron el Cristo de la Gratitud Nacional? y ¿Quiénes son, los que han destruido el Instituto Barros Arana? los que queman Iglesias, etc&#8230;.la lista es larga.  ¿Es que protestar se ha vuelto una ocasión de abandonar la identidad y la razonabilidad de las propias causas? ¿Quién es el otro? La [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">¿Quiénes son estas personas que destruyeron el Cristo de la Gratitud Nacional? y ¿Quiénes son, los que han destruido el Instituto Barros Arana? los que queman Iglesias, etc&#8230;.la lista es larga.  ¿Es que protestar se ha vuelto una ocasión de abandonar la identidad y la razonabilidad de las propias causas?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Quién es el otro?</p>
<p style="text-align: justify;">La recurrente opción por la violencia enmascarada,  el desprecio del diálogo y de la paz por medidas extremas,  está deformando gravemente el lenguaje de la democracia.  Por otro lado, la política de tantas autoridades de tender a justificar estos actos asumiendo la tesis de «los infiltrados» o de las «inequidades del modelo» no ha hecho más que exacerbar ánimos y expectativas,   legitimando la violencia como método en cambio que identificar los desafíos que motivan estas protestas.  Vivimos la paradoja que, nunca como ahora, se había esperado tanto del Estado y de la ley, y nunca como ahora, se ha debilitado y humillado la convivencia y la sociedad civil por ausencia del Estado. Es urgente mirarnos a la cara con quienes disentimos&#8230; ¿quién es el otro con el cual estoy en desacuerdo? Y  ¿por qué se recurre a esta violencia extrema?</p>
<p style="text-align: justify;">El naufragio de la autoridad, quizá se vea facilitado, cada vez que ponemos nuestras interpretaciones delante de los hechos en lugar de encontrar a estos jóvenes en las condiciones reales en que ellos están: si es una circunstancia de delito, de falta grave o de miseria, también ésta será una ocasión de diálogo y de encuentro.</p>
<p style="text-align: justify;">Tolerancia de la violencia, la “soledad” del Estado.</p>
<p style="text-align: justify;">La tolerancia de la violencia sin interrogarla en las razones profundas de sus autores, humilla a quien padece sus consecuencias y también a quienes ejecutan estos actos.  Últimamente confundimos una exigencia cultural de comprender frustraciones e insatisfacciones, con la ausencia de liderazgo institucional.  Así, como en una época no bastaba hablar de los desaparecidos, había que saber quiénes eran; hoy necesitamos saber quiénes son los que en el anonimato destruyen sistemáticamente la convivencia nacional y convocarlos a un verdadero diálogo.</p>
<p style="text-align: justify;">Un estado paternalista, que parte siempre de la ley, necesita concebir a los otros como inocentes, para aparecer solucionando todo: esta hipótesis ha fracasado. El espectáculo más grande, en cambio, es descubrir hombres responsables, apasionados por su libertad y lo que construyen  y solidarios en sus errores.<br />
El bien comun de rodillas.</p>
<p style="text-align: justify;">En las horas de confusión que vivimos hoy en Chile ¿es posible contribuir  al bien común? Aun con todas nuestras faltas y con el deterioro y corrupción del mundo público y empresarial, ¿es posible construir » una casa más habitable para el hombre»?</p>
<p style="text-align: justify;">La destrucción del Cristo, en el fondo,  es una pregunta a los  fundamentos vivos de nuestra cultura e institucionalidad. No es una casualidad que el agobio y violencia irracional interpele el simbolo más expresivo de nuestra humanidad.  A todos esta ofensa nos interpela: ¿Qué permanece del sacrificio de Cristo en nuestra conviviencia?</p>
<p style="text-align: justify;">El urgente llamado al diálogo de Monseñor Ezzati, en la misa de desagravio a la Gratitud Nacional, nos convoca a redescubrir el valor de la persona humana :”Nuestras diferencias, en un clima de respeto mutuo y amistad civica, se convierten en piedras preciosas para cosntruir una polis que sea casa comun para todos, especialmente para quienes mas lo necesitan”.</p>
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		<title>Editorial: Aylwin, un compañero de camino</title>
		<link>https://el-biencomun.net/2016/06/editorial-aylwin-un-companero-de-camino/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Rafael]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jun 2016 11:37:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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					<description><![CDATA[«No existe ningún ideal por el que podamos sacrificarnos, porque conocemos las mentiras de todos nosotros, nosotros que no sabemos que es la verdad». (André Malraux) Es una extraña curiosidad  que la imponencia de una persona no se derrita con el tiempo, ni con juicios reduccionistas de los adversarios, ni con la artificialidad posible de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><em>«No existe ningún ideal por el que podamos sacrificarnos, porque conocemos las mentiras de todos nosotros, nosotros que no sabemos que es la verdad». (André Malraux)</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es una extraña curiosidad  que la imponencia de una persona no se derrita con el tiempo, ni con juicios reduccionistas de los adversarios, ni con la artificialidad posible de sus seguidores&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">El hombre y el estadista, el padre y su oficio &#8211; como el de cualquier hombre- emerge como una novedad cuando hay una correspondencia entre ambos y se amalgaman formando una curiosa piedra cuyos destellos desafían legítimas evaluaciones de la historia y la comunidad civil: un hombre de paz, un estadista pragmático, un hombre austero, un demócrata&#8230;Sí, pero, quizá la primera clave, antes que su testimonio público, está en el valor de la persona, la unidad que él vivía entre sus ardientes ideales y la conciencia de su dignidad. La lucha entre los hombres más allá de los aciertos y errores, brota de un lugar, de un locus, que interpela a los otros, pero ante todo a sí mismo. Hoy, en que la política tiende a reducirse a una defensa de intereses y beneficios, se ha eclipsado el valor de la persona, los ideales que la mueven y cómo ellos surgen una y otra vez de la propia vida. En una política de actores, de meros representantes, no hay espacio para un sujeto protagonista de un ideal. La pretensión de representar imaginando  al pueblo &#8211; ideología- o interpretándolo a través de encuestas fotográficas, desresponsabiliza al sujeto de sus convicciones y de la unidad con quienes representa, en cambio el verdadero  estadista es un hombre  ensimismado con un origen y un ideal que  no se puede abandonar sin dejar de ser sí mismo, porque es éste el que congrega al pueblo.</p>
<p style="text-align: justify;">En la ambigüedad de hoy, oscilamos entre la ideología de inventar lo que el pueblo quiere y la tecnocracia neurótica &#8211; como las encuestas- que quieren saber lo que el pueblo necesita en este instante, pero lo que se interrumpe, lo que se suspende es la experiencia de ser sujeto, de servir el diálogo con los otros, educándome a mí mismo, descubriendo en la propia humanidad las necesidades de los otros. Es el constante trabajo del paso de la artificialidad a la radicalidad de la política como experiencia de bien común, lo que vuelve insobornable el yo y lo que purifica los propios ideales. Todo sirve&#8230;ideología y encuestas, pero hay que descubrir una prioridad radical que nos corrija y que nos sostenga frente a nuestros propios errores. ¡No vence el que patrocina o se adueña del escándalo más grande!</p>
<p style="text-align: justify;">Complacer y adecuarse en momentos de crisis mimetizándose, es imposible para un hombre, son estériles las evaluaciones históricas que juzgan desde modelos ideológicos para evitar la pregunta: ¿Dónde está el hombre ante el poder? ¿Dónde está el hombre ante la injusticia? No basta el dolor y resentimiento de haber sido «humillados y ofendidos», y eso lo descubrió Aylwin&#8230;que la certeza de pertenecer a un ideal es más grande que la fragilidad de las circunstancias y de nuestros límites, por eso es posible construir siempre, y en ese sentido no es distinto el oficio de padre y el de estadista: «¿Cómo hace el hombre para vivir si no construye?»(Eliot)</p>
<p style="text-align: justify;">El masivo reconocimiento de la persona y la obra de Aylwin quedó como huella imborrable en sus funerales, en cambio los intelectuales se dividen entre jueces y testigos. Será deseable siempre juzgar algo siendo testigos, de lo contrario es imposible porque nuestro propio limite &#8211; prejuicios- se erguirán como barrera infranqueable&#8230;hay que hacer el camino de Aylwin&#8230; que fue testigo de lo que vivía su pueblo, por eso tantos pueden contar innumerables anécdotas vividas con él, al punto que una persona sin pretensión de definirlo decía: murió un compañero de camino.</p>
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